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No.57

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Revista Académica e institucional de la UCPR

 

 

ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE EN LAS FACULTADES DE COMUNICACIÓN SOCIAL EN COLOMBIA

Guillermo Alejandro D´Abbraccio

 

La pregunta es entonces,

¿qué enseñar en una sociedad en

guerra que no nos conduzca a todos al suicidio,

pero que tampoco nos tape los ojos?

¿Cómo hacer para construir un país

que cuando se mire en los medios, vea algo más?.

Jesús Martín Barbero

Una mirada al contexto nacional e internacional

Asistimos en las dos últimas décadas a la creación y resignificación de nuevas relaciones en los ámbitos del espacio y el tiempo, como consecuencia de transformaciones y rupturas en la relación entre lo global y lo local.

Un nuevo mundo se encuentra ante nuestras miradas: nada impide su expansión. Algunos lo denominan globalización, otros se acercan a él, describiéndolo como la etapa del postfordismo o sociedad postindustrial. Otros se aproximan desde la perspectiva modernidad/ postmodernidad. Se aborde de un modo o del otro, lo cierto es que la economía y la cultura, "se mundializan", siguiendo al investigador brasileño Renato Ortiz. De ahí que nos encontremos situados ante dos procesos claramente diferenciados pero a la vez interrelacionados: uno, ligado a la transformación y declinación del Estado Nación (más no su desaparición), el cual se caracteriza por la apertura de lo nacional y la hegemonía del mercado como regulador de las reglas de juego en el planeta, y el otro, denominado por muchos como "descentralización" o regionalización, en el que la categoría "región" comprende "fracciones del territorio nacional de cada uno de los países que, en algunos casos, corresponden a sus divisiones político- administrativos y que en otros, poseen complejidad estructural suficiente para catalogarlos como tal". Es a partir de éstas dinámicas de la globalización y de la regionalización, desde donde se explican los contextos en el que nos encontramos inmersos.

La Universidad colombiana no puede ser ajena a estos procesos, ya que la competitividad se encuentra marcada y atravesada por factores tales como la producción de conocimiento, el desarrollo científico y tecnológico y la formulación, diseño y aplicación de proyectos de integración y cooperación, tanto en el subcontinente- Latinoamérica-, como en el resto del mundo.

Si la época actual es denominada como "sociedad de la información " y "sociedad de la comunicación", entonces ¿qué papel cumple en ésta sociedad la formación de comunicadores sociales? ¿Qué enseñar en las facultades de Comunicación Social en un país convulsionado por las desigualdades e inequidades sociales, las "violencias" cotidianas y en guerra permanente?.

Se intentará en las páginas siguientes una breve reflexión que no desea caer en la trampa de reducir la problemática de la enseñanza de la comunicación a aspectos temáticos ó de confrontación entre formación teórica de la comunicación y aspectos "prácticos" y empíricos de la praxis periodística. Se parte en la presente ponencia de la necesidad de formar una mirada de sospecha y de actitud crítica (conciencia social) en los estudiantes de comunicación Social en Colombia, los cuales no pueden reducir su formación al "mundo de las apariencias" o de la simple doxa, tal como describe Platón a los prisioneros en el mito de la caverna. El estudiante que formamos debe superar ese espacio de las sombras, y proyectarse hacia el ámbito de la episteme, situación que lo ubicaría en el rol de observador crítico de la realidad en un país en donde la relación entre el 25% más rico de la población y el 25% más pobre es de treinta veces ; el grado de incidencia de la pobreza por ingresos afecta al 69.5%, la mortalidad materna (tasa por cien mil habitantes) es de 130, cuando el promedio en un país como Chile es de 55 ; o simplemente, que se trata del país que carga el lastre de ser señalado como la nación más violenta del continente americano. Entonces, se debe volver a la pregunta: ¿qué enseñar en unas facultades de Comunicación Social y Periodismo inmersas en un país que sufre de injusticia social, subdesarrollo , inequidades y guerra?. Un país más allá de las cortinas de humo de la farándula y el deporte, de la superficialidad y la banalidad.

Facultades de comunicación: ¿Instrumentalización o construcción de un proyecto?

Un poco más de medio siglo de historia de los estudios de comunicación, son tal vez un antecedente corto para llegar a entender el por qué del crecimiento desmesurado de centros de estudios en la ciencia de la comunicación y el periodismo.

Existen más de doscientas cincuenta facultades de Comunicación en América Latina, de las cuales una gran mayoría se encuentran ubicadas en México y en Brasil. Según Raúl Fuentes Navarro, "es en Brasil y en México donde se han concentrado, aunque de maneras distintas, el mayor peso del desarrollo del campo académico de la comunicación en América Latina, especialmente en cuanto a programas de formación profesional, que tienen su origen en las escuelas de periodismo fundadas a partir de los años treinta sobre el modelo profesionalizante consagrado en los Estados Unidos por Joseph Pulitzer "

En Colombia, el crecimiento de las Facultades y Centros de estudios de comunicación, ha sido más bien producto de los intereses de diversas Universidades en ampliar el mercado, más que como consecuencia de un análisis consciente de las necesidades del país y de las posibilidades de inserción laboral de sus futuros egresados, además del desarrollo del perfil deseado del comunicador social y el periodista. Actualmente en Colombia existen veinticinco facultades de comunicación social, la mayoría de ellas concentradas en la capital de la República.

Alrededor de la enseñanza de la comunicación y la inserción laboral de sus egresados, se ha abierto desde hace algunos años, una discusión y un debate que muchas veces raya en la obviedad y los lugares comunes: por ejemplo, la relación "teoría y práctica", o la perspectiva pragmática e instrumental de los medios masivos, que asume a la búsqueda de la información, como meta periodística.

Los estudios de comunicación social y Periodismo en Colombia han sido objeto de severas críticas, por parte de otros ámbitos académicos de las ciencias sociales, así como por parte de los medios masivos de comunicación y de los periodistas de formación empírica.

En la presente reflexión, se intentará una breve aproximación a un aspecto que en la discusión sobre la formación de los futuros comunicadores en Colombia, es dejado de lado: la formación de la "conciencia social". Así mismo, la aproximación y profundización en la relación Comunicación y educación y el fortalecimiento de la investigación en los pregrados de Comunicación Social, son considerados en éstas breves líneas, como soportes fundamentales en la formación de la conciencia social de los comunicadores.

En la formación de los comunicadores sociales, no se puede dejar por fuera la necesidad de crear en éstos una "conciencia social", es decir, "cuestionarse" y "pensarse a sí mismos y a la sociedad", elevando la capacidad crítica alrededor de problemáticas sociales, alejándose de la banalidad, la superficialidad y el sentido común. Por conciencia social, se entiende la formación y expresión de un pensamiento abierto, pluralista, heterogéneo, crítico, que pone todo en duda, en contraposición a la denominada "falsa conciencia", es decir, "aquel pensamiento único, uniforme y acrítico "

Abordando la estructura y no limitarse a "describir" la coyuntura. El futuro comunicador debe ser, en sentido amplio, un intelectual. Sin embargo, debe distanciarse de los dogmas y los discursos acabados de las izquierdas y de las derechas, para llegar a estudiar, discutir, pensar, polemizar, debatir, reflexionar y cuestionar la realidad.

En una entrevista concedida al Magazín dominical del diario "El Espectador", Néstor García Canclini asumía al intelectual como un ciudadano empecinado a ver más allá del común de sus semejantes: "El intelectual, en un sentido antropológico, es alguien que tiene que ver la propia sociedad como algo que podría ser de otra manera. Tiene la responsabilidad de ser la mala conciencia, el aguafiestas y el irreverente, ante las convenciones que las sociedades constantemente tienden a sacralizar.

Otro aspecto que debe ser fortalecido al interior de las facultades de comunicación social es el de la relación comunicación- educación. Las facultades deben responder a la necesidad que demanda el mundo contemporáneo de formar profesionales que se interesen en la investigación, diseño y aplicación de estrategias comunicativas para diferentes ámbitos de la educación, asumiendo el espacio educativo no sólo en el ámbito escolar, sino también en la cotidianidad familiar, la recepción de medios de comunicación masivas y los grupos de socialización de los niños y adolescentes, entre otros, los cuales implican encuentros y desencuentros con la dinámica social, en una época de búsqueda permanente de las identidades y de resignificación y reacomodamiento de los desarrollos regionales.

Debemos pues, consolidar en los futuros comunicadores una vocación pedagógica, que contribuya a la formación de los pueblos. Así mismo, se plantea la consideración y la responsabilidad de asumir dentro de sus procesos académicos un proyecto educativo contemporáneo, que incluya las transformaciones y rupturas en el "ethos" y sensibilidades de los jóvenes estudiantes que acceden a la educación superior en Colombia. No comprender las formas de significación y representación de nuestros jóvenes implica una miopía y un desconocimiento peligroso de las redes de sentido que éstos despliegan, tan alejados de los modos de explicar el mundo hace apenas dos décadas, los cuales estaban signados por la capacidad de entender qué era la modernidad y cuáles eran las instituciones que ésta creó (la escuela, la producción a gran escala, la democracia representativa, la categoría de ciudadano, etc). En cambio, las llamadas sensibilidades juveniles son asumidas como "formas o modos de atención, percepción y expresión socialmente condicionados. Asuntos como la velocidad de la percepción, ligada a la instantaneidad de las nuevas tecnologías, ilustran una circularidad entre contexto tecnológico y formas de atención, percepción y expresión como la que nos faculta para decir que las sensibilidades de las jóvenes generaciones son informadas por el ambiente tecnológico tanto como éste lo es hoy por aquellas". Comprender a los jóvenes y estudiar las sensibilidades y culturas juveniles, es una necesidad insoslayable. Sin embargo, caer en la tentación de

creer que los jóvenes no tienen un rol fundamental qué cumplir en el "pensar" y transformar este país, sería llegar a una perspectiva pragmática, hedonista e individualista que es peligrosa e invita a profundizar los desequilibrios sociales. Si bien los jóvenes de los años noventa no son los mismos de los sesenta y setenta, y el concepto de participación se ha transformado, no menos cierto es que éstos no pueden limitarse a ser meros consumidores y espectadores de una realidad que los afecta.

Otro aspecto que aporta en la conformación y consolidación de la conciencia social de los futuros comunicadores, es el fortalecimiento de las redes de investigación al interior de las facultades. La gran mayoría de los docentes de Comunicación Social en Colombia, trabajan como catedráticos, con bajas remuneraciones y escasos incentivos para la investigación. Además, muchas facultades de Comunicación Social en Colombia recargan a los docentes un alto número de horas cátedra, lo que obstaculiza la capacitación de estos a nivel de postgrados y de producción escrita. Mejorando la calidad académica de los profesores de Comunicación Social, se obtendrán garantías en la calidad profesional de los futuros egresados.

En lo referente al ámbito de la investigación, es preciso hacer las siguientes observaciones: hacen falta más "pistas" que nos guíen ¿ Cuáles son las áreas prioritarias de la investigación en Comunicación y cómo debe ser la cooperación de los centros de investigación en Colombia con sus pares latinoamericanos y de los países desarrollados?. Hace falta trabajar más a fondo en temáticas y problemáticas como industria cultural en Colombia, Educación y Comunicación, Comunicación y rediseños urbanos, medios y políticas públicas, Comunicación y espacio público, Lo público en Colombia, relación comunicación y cambios culturales, Conocimiento del mundo cultural de las audiencias, Medios masivos en la integración regional, región y medios masivos, producción y consumo de medios regionales, la relación Comunicación y democracia, el uso de los medios en la vida cotidiana, entre otros. Es importante agregar aquí el escaso aporte investigativo en los pregrados de Comunicación. Los seminarios de investigación en las facultades de comunicación se reducen y limitan muchas veces a lo metodológico, convirtiéndose entonces estos cursos en "ladrillos" para los estudiantes (manuales de investigación, la obra de Mario Bunge, la de Lizardo Carvajal y la de "Aprender a Investigar" del ICFES entre otros). Se dice corrientemente entre los profesores universitarios en Colombia, que la verdadera dimensión de la investigación en Colombia, llega recién en los niveles de postgrados, y que en los pregrados no se debe hacer ilusiones y espejismos de investigación.

Algo de verdad puede haber en esta idea, más sin embargo, no se puede "limitar" las potencialidades que presentan los estudiantes de las carreras de pregrado en Colombia, y entre ellos, los futuros comunicadores, los cuales en muy diversas ocasiones confunden la "recolección de información" y la búsqueda de fuentes, con proyectos de investigación científicos.

Finalmente, la formación de los comunicadores sociales y periodistas, se convierte en una herramienta válida para la apología de la democracia, como sistema político que debería en principio permitir la participación ciudadana (tal vez nos encontramos ante una falacia y un espejismo, o tal vez la participación pasa por otros ámbitos muy distintos a la socialidad clásica que exalta la figura y categoría del "·ciudadano"). Además, desde la perspectiva heredada de la influencia grecooccidental, la democracia es un sistema político que busca el bien común. Sin embargo, las contradicciones están a la vista, lo cual no significa que la democracia sea un espacio ideal y sujeto a perfección. Jesús Martín Barbero realiza un acertado enfoque de las contradicciones de la democracia en Latinoamérica:

" Y cómo construir democracia en países donde la polarización social se profundiza colocando al cuarenta por ciento de la población por debajo de los niveles de pobreza; qué viabilidad pueden tener proyectos nacionales cuando los entes financieros transnacionales sustituyen a los Estados en la planificación del desarrollo?. El crecimiento de la desigualdad atomiza la sociedad deteriorando los mecanismos de cohesión política y cultural".

Finalmente, cabe reunir en estas últimas líneas, los aspectos necesarios en la formación de una conciencia social en la enseñanza de la comunicación Social en Colombia. El futuro comunicador Social y Periodista debe ser un observador crítico de la realidad, que comprenda qué se está jugando el país en los procesos de cambio y transformación social, económica y política, en las privatizaciones de las empresas públicas, en la reconversión industrial y tecnológica, qué significado social presentan los altos índices de miseria y pobreza, inequidad social y desempleo, las consecuencias de este gris panorama en la violencia social y política del país. Es decir, "mirar" la realidad desde los procesos macro y la estructura social, más que limitarse a buscar la información, reducirse a la "chiva" periodística y a la coyuntura equivalente a las sombras de los prisioneros en el mito de la caverna de Platón. Además, el futuro comunicador debe ser un "educador" permanente, así como un investigador de las transformaciones, rupturas o continuidades sociales. Comunicador poseedor de conciencia social, educador e investigador permanente de la realidad. Aspectos éstos que remiten a una necesidad impostergable: la de crear un proyecto amplio y ambicioso de país.

Bibliografía

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